La enseñanza de la ciencia se basa en la aplicación de un método científico, cuyos pasos principales son:
Observación / Clasificación: busca desarrollar conscientemente la natural curiosidad de los niños, encauzándola hacia la observación ordenada y la comparación de elementos.
Planteo del problema: una vez que se ha observado y clasificado, surge un planteo de problemas, es decir: qué pasa con eso observado, cómo es, cuándo se da, etc.
Planteo de hipótesis: la invención de una o más posibles respuestas al problema planteado es la formulación de la hipótesis.
Experimentación: la experimentación permite constatar o descartar la validez de las hipótesis planteadas. Y es una etapa en la que se desarrollan muchísimas habilidades, como medir, cortar, separar, y se instalan pautas de conducta como el orden, la limpieza, el cuidado de los elementos, etc.
Enunciado de teorías o leyes / Generalización: cuando la experimentación se ha cumplido en 2 ó 3 casos de idéntico resultado, se puede pasar a la generalización, elaborando teorías o leyes, según los casos.
Planteado de esta forma, el método científico ayuda a nuestros alumnos, desde el preescolar, a pensar científicamente. Es decir, a no aceptar conclusiones que no sean constatadas, a no mezclar causas y efectos y a tener una actitud crítica ante los conocimientos.