La enseñanza de las artes plásticas busca continuar la educación sensible del niño, ya iniciada a nivel intuitivo en el Jardín, cuando éste comenzó a sistematizar su trabajo intelectual.

Así, a través de estímulos que tienen como finalidad su enriquecimiento perceptual, la educación artística busca equilibrar lo intelectual -sistemático- y lo expresivo –espontáneo-.

Educar no es influir, tampoco dejar hacer. Es actuar y compartir. Nosotros no formamos artistas, formamos seres sensibles a la belleza, de modo tal que el arte puede ser en su vida una fuente de captación de la realidad y de sus sensaciones asociadas.

La enseñanza artística tiene en la escuela un salón especialmente dedicado a este fin, en el que además de las clases regulares, se llevan adelante talleres de dibujo, pintura, escultura, cerámica, carpintería, diseño textil, batik y diseño gráfico, entre otras actividades.