El niño de 3 años que asiste al Jardín realiza, por lo general, su primera experiencia de socialización y está más preparado afectivamente para separarse de sus padres que a los 2.

Sigue estando en una etapa de neto egocentrismo, pero puede vincularse mejor socialmente con sus pares y con otros adultos. Tiende a independizarse y a reafirmar la expresión de sus gustos y deseos, que comienzan a ser definidos.

Disfruta en el juego, con compañeros de ambos sexos por igual, y puede organizarse para dramatizar situaciones cotidianas. Disfruta con las rimas y las canciones y puede seguir la narración de cuentos. También se interesará en conversar y escuchar relatos relacionados con temas cercanos a sus intereses, tales como la familia, el jardín, los animales, los paseos, los cumpleaños o el nacimiento de un hermano.

Por otro lado, está dispuesto a conocer y experimentar variadas técnicas grafo-plásticas y de modelado. La actividad física es abundante y su desarrollo motor le permite desplazarse, correr y trepar con más seguridad en los espacios abiertos.

Puede escuchar y cumplir consignas sencillas en relación a las actividades. La maestra de la sala de tres tiene el privilegio de poder iniciar a los chicos en un campo rico y variado en cuanto a propuestas de trabajo y juego.

También se perfila la posibilidad de trabajar grupalmente y de obtener resultados de conjunto. El ritmo de tarea lo marca el grupo, y la incentivación por parte del maestro cumple un rol fundamental en esta etapa evolutiva.