El niño de 2 años que ingresa al Jardín realiza su primera experiencia de socialización fuera del núcleo familiar. Si bien, ya no es un bebé que depende totalmente de su mamá, la necesita mucho y el vínculo es muy fuerte. La integración deberá ser, por lo tanto, lenta, paulatina y coherente.

El niño de 2 años es todavía un deambulador egocéntrico, posesivo y celoso. Le cuesta compartir y esperar. El "no" está siempre a flor de labios y es preguntón por naturaleza. Ha comenzado a controlar los esfínteres y su capacidad de juego se concentra en su cuerpo, en el de las personas que lo rodean y en su mundo de juguetes. Si bien su juego es paralelo y no compartido, siente satisfacción en la compañía de otros.

Teniendo en cuenta estas características evolutivas, la maestra de los niños de 2 años buscará escuchar, ver, percibir las necesidades de cada uno de sus alumnos. Organizará las actividades siguiendo el ritmo del grupo y respetando el tiempo interno de sus chicos, así como las marcadas diferencias individuales. El ritmo de trabajo será lento, sin exigencias que presionen sobre las verdaderas necesidades e intereses de los chicos. La actividad se nucleará en torno al juego corporal, la vinculación con el espacio y los objetos, las primeras técnicas grafo-plásticas, el modelado con distintos materiales, el juego en el arenero y la internalización de rutinas y hábitos de orden, higiene y buena convivencia.